Los cementerios se hacen un hueco en la oferta turístico cultural de Europa.
La Ruta Europea de los Cementerios ya es una realidad desde que el Consejo de Europa la reconociera recientemente como Itinerario Cultural Europeo.
Después de la Segunda Guerra Mundial, un conjunto de Estados se agruparon con la intención de reconstruir una Europa desarticulada tras la dura contienda. Es así como nace un nuevo organismo Internacional, el Consejo de Europa, que desde ese momento se encargaría de velar por la defensa de los derechos humanos y la democracia pluralista, así como de potenciar el sentimiento de pertenencia europea entre sus ciudadanos.
El espíritu del viejo continente se encontraba gravemente herido y era necesario aplicar novedosas medidas para reparar la identidad europea y fortalecer los vínculos históricos, artísticos y sociales existentes entre los ciudadanos de los países miembros. Una de esas áreas de intervención se destinó a la articulación de las arterias culturales en el continente, con el objetivo de destacar, conservar y poner en valor grandes espacios y rutas significativas para la memoria colectiva continental.
Esta idea se materializó en 1987 con la declaración del Camino de Santiago como Primer Itinerario Cultural Europeo, lo que propició un proceso de señalización, restauración, interpretación y dinamización de la ruta, además de un aumento considerable de visitantes. Hasta la fecha el Consejo de Europa ha reconocido un total de 29 itinerarios entre los que se encuentran La ruta de Mozart y el Legado de Don Quijote. La última en integrar esta insigne lista ha sido la Ruta Europea de los Cementerios, promovida por la ASCE (Asociación de Cementerios Significativos de Europa)
El Consejo de Europa, a través del Instituto Europeo de Itinerarios Culturales, ambos con sede en Estrasburgo, ha constatado que las cualidades de la Ruta Europea de los Cementerios satisfacen ampliamente los criterios evaluados en la selección de las candidaturas: contener valores culturales europeos, proporcionar nuevas formas de encuentros entre los jóvenes, poner en valor recursos patrimoniales poco apreciados y desarrollar programas de cooperación internacional.
Excursión al cementerio
A priori, un camposanto puede presentarse como un destino poco atractivo, tal vez debido al rechazo que existe en la mayoría de culturas hacia todo lo relacionado con la muerte. Sin embargo, los datos parecen desmontar este supuesto.
Durante el año 2009 más de 5 millones de personas visitaron cementerios europeos como el de Belgrado, para visitar sus valiosas esculturas del 1500; el cementerio del Verano en Roma, atraídos por las esculturas de importantes artistas italianos como G. Monteverde o E. Ferrari; o el mítico cementerio de Pèrre-Lachaise de París, para contemplar las tumbas de personalidades como Chopin, Jim Morrison o Edith Piaf.
Aunque los cementerios citados están consagrados en los itinerarios turísticos y culturales de sus ciudades, el legado patrimonial de otros muchos camposantos europeos carece de mecanismos para llegar a su público potencial. A lo largo y ancho del continente encontramos otras necrópolis interesantes que nos ofrecen una visita alternativa y complementaria a la de las ciudades que las albergan. Los cementerios nos ofrecen espacios detenidos en el tiempo en los que contemplar las huellas que la historia ha ido imprimiendo en cada una de sus losas, caminos, jardines y nichos.
Quién está detrás de la ruta
La ASCE, a través de DMC - Gestión de Destinos (DMC), se mueve por un fuerte propósito al crear e impulsar esta ruta: procurar la conservación, interpretación, puesta en valor y difusión de los hitos patrimoniales de los cementerios significativos de Europa. En total, actualmente la ruta aglutina un total de 49 cementerios significativos situados en 37 ciudades de 16 países europeos.
La gestión de tal magnitud de recursos necesitaba un grupo de trabajo multidisciplinar y claramente organizado que asegurara el éxito y la continuidad de la ruta. Para ello, se recurrió al organismo DMC, especializado en impulsar, gestionar y promocionar rutas turístico temáticas. El grupo concentra el saber y el trabajo de varias empresas y de cuarenta profesionales. Tiene a sus espaldas una dilatada trayectoria en el ámbito del Turismo Cultural y de la Interpretación del Patrimonio y ya ha gestionado otros itinerarios de gran envergadura, como las Rutas de la Lana y la Ruta Textil Europea.
¿Y ahora, qué?
Todos los itinerarios culturales han dado un importante salto cualitativo y cuantitativo a partir de la designación del Consejo de Europa, por lo que se espera este mismo efecto para la Ruta Europea de los Cementerios.
DMC y ASCE han trabajado muy duro para elevar la ruta hasta las autoridades europeas, pero esto no ha hecho más que comenzar, la lista de deberes es extensa. Una vez finalizada la imagen de marca de la ruta, se continuará con las fases de comercialización y diseño de la misma a nivel de contenido y de infraestructura. Una vez quede totalmente articulada se procederá a implementar los soportes interpretativos, entre los que se prevén herramientas tecnológicas de vanguardia.